jueves, 30 de agosto de 2012

Sueño lúcido


Hoy.
Todavía no entiendo bien qué es lo que lo provoca. Hacía más de un mes que no ocurría. En todo este tiempo medité durante todas las mañanas. A veces, también por la noche. Hubo momentos en que alcancé grandes estados de concentración y sentía que me quedaba dormida, manteniendo la consciencia, pero no pasaba nada. Veía todo negro.
Hoy ya había dejado de meditar. Todavía estaba acostada boca arriba y giré mi cara hacia la izquierda; en ese momento sentí que iba a pasar. Es rarísimo. No estaba meditando. Sentí algo sobre mi cara y mi garganta. Sobre todo sobre mi garganta. Es algo que me deja en un estado KO. Es como si me transportara de alguna manera y me siento dormida pero a la vez totalmente despierta. Como ya identifico la previa al momento me quedo muy quieta y concentrada esperando. Vi todo oscuro. Y en unos segundos volvió a pasar por segunda vez. Volví a sentir esa fuerza sobre mi cara y garganta que me dejó más K.O. que antes. Entonces miré la oscuridad y vi un ojo. Re contra nítidamente. Era un ojo en blanco y negro. Seguí mirándolo y comenzó a moverse hasta que se convirtió en un pájaro que volaba. Volaba en la oscuridad. Yo lo miraba y en un momento lo vi mejor porque pasó por delante de una nube blanquísima. De pronto era de día y el cielo que veía era de un celeste hermoso y la que volaba era yo. A una velocidad increíble pasé por una playa muy linda de arena y mar muy claros… y luego volé sobre una ciudad de edificios muy altos. Vi a un chico que estaba esperando poder cruzar una avenida. Y pensé si podría verme. Me di cuenta que estaba volando sin ton ni son al menos sin mi ton o son. Comencé a bajar a mucha velocidad y casi choco a una pareja que caminaba por la calle. Les pasé raspando y gritando “Uhhhhhhh”, di delante de ellos una vuelta carnero y otra más. Entonces comencé a pensar que dónde estaba, que adónde iba, que qué iba a pasar ahora, qué cuánto tiempo habría pasado, fue un segundo en el que de pronto me sentí muy insegura y entonces volví.
Casi todas las veces pasa lo mismo. Está todo bien hasta que me acomete un sentimiento de inseguridad muy fuerte y entonces mi cuerpo vuelve en una milésima de segundo y luego abro los ojos. Hoy lo hice con una sonrisa enorme. Estuvo buenísimo.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Dónde está


Hoy abrí un cajón que hacía mucho no abría. El cajón derecho del escritorio que está al lado de mi cama. Quería volver a mirar unas fotos que separé el año pasado de unas cajas que dejó mi hermana mayor cuando se fue de casa. Hace mucho tiempo. Son unas 15 fotos, yo estoy en una sola. Por otra parte, es la única foto mía que conservaba mi hermana. En la foto tendré unos 5 años de edad. Debe ser verano, estoy con sandalias y remerita, seguramente tengo malla puesta, pero no se ve porque estoy sentada. También está mi abuela Beatriz (que murió cuando yo tenía 9 años) y mi hermana. Estamos en Necochea. Sentadas en el cordón de una calle. Pienso que quien la tomó fue papá. No imagino al abuelo con la cámara, pidiendo que nos acomodemos. Del día en que se tomó la foto no recuerdo absolutamente nada. Pero me gustaría.



martes, 21 de agosto de 2012

La vida es...

... una mierda. Tenés 39 años y hoy podés decir a “ciencia cierta” que la vida es una mierda. A lo largo de todos estos años te resististe a aceptar que la vida fuese una mierda; más bien pensabas que tu propia vida era una mierda. Pero que era posible que fuese distinta. Tenías esperanza. Pensabas que era sólo cuestión de encontrarle la vuelta. No era fácil pero era posible. Una vida feliz era un bien posible.
Un sentimiento – que me doy cuenta- es realmente dañino y maligno: La Esperanza. Que por otra parte, es lo último que se pierde. ¿Por qué no será lo primero? Si la esperanza fuera lo primero que se pierde ¡cuánto sufrimiento nos ahorraríamos! Nos sentiríamos libres de pasar a otro tema, de dar vuelta la hoja, de cambiar de capítulo. Pero no. La esperanza nos ata y nos esclaviza. Nos empuja a persistir cuando, en realidad, persistir es un error.
Si aspirás a ser una brillante concertista pero luego de varios intentos – todos fallidos- llegás a la conclusión de que sos un desastre; si querés escribir y no tenés suficiente talento, si amás a alguien que no te ama, si no sos feliz y “chau picho”… Si pudieras aceptarlo en vez de pensar que actuando de tal o cual manera lo que hoy está mal y no funciona mañana puede estar bien y funcionar; si aceptaras que esto ¡No-es-así! Y que lo que hoy está mal y no funciona va a continuar mal y sin funcionar ¡Cuánto tiempo podrías economizar! ¡Miiieeeeeerrrrddddaaaaaa!
Quiero realizar el siguiente ejercicio.
Otro experimento.
Imaginar mi propia vida, a partir de ahora, sin esperanza. A fin de cuentas ya probé de todo ¿qué me cuesta probar una vez más? Pero esta vez ¡ojo! Lo voy a hacer como ejercicio literario y no en la vida misma. Una vez más no me agarra.

Y como soy muy jodida acabo de sacar de mi biblioteca "la náusea" y la voy a volver a leer.

domingo, 19 de agosto de 2012

La playa

En esa casa hacía tanto frío que en época invernal era necesario andar de ambiente en ambiente con la estufa a cuestas. Aunque te levantaras de buen humor, enchufar y desenchufar la estufa todo el tiempo, si pretendías moverte, te hacía sentir miserable. Y la miserabilidad no era el resultado de la falta de dinero. Tampoco consistía en la ausencia de una calefacción digna o en el hecho de contar con sólo dos estufas para una casa de 7 ambientes. Era otra cosa.
Sus habitantes podrían haberse puesto de acuerdo e instalar un sistema central de calefacción o simplemente podrían haber comprado más estufas. Pero las personas que vivían ahí ¡Ay! -Las personas que vivían ahí- esas personas pensaban que habían venido al mundo para tareas más importantes. Así, además del frío, la casa entera se venía abajo. ¿Pero quién tiene tiempo para ocuparse de éstas cosas?
Verónica preparó un termo con agua caliente y se encerró en su cuarto. Preparó te, puso una almohada en el piso, frente al espejo, y se sentó con la taza entre sus manos. Desde chica tenía costumbre de mirarse en el espejo. No por una cuestión narcisista. Lo hacía para reconocerse. Es que a veces, al mirarse, no se reconocía en absoluto y esto la asustaba un poco. -“ésta soy yo”, se decía. -“¿ésta soy yo?” “ummm…” así, todos los días, hasta que terminaba el te o éste se enfriaba. Hoy se enfrió y lo apoyó a medio terminar sobre la cómoda.
Volvió a pensar en una historia que imaginó hace un mes atrás mientras caminaba por la playa y en cómo había reaccionado. Igual que la protagonista de la historia imaginada, se puso a llorar, entró al mar y pateó una ola, se sintió furiosa casi sin esperanzas. Como si toda esa historia tuviera un viso de realidad. La historia es la siguiente. Una chica en un rapto de conciencia acrecentada cae en la cuenta que nosotros, el mundo y todo lo que vemos en él, es parte de la imaginación de Dios. No somos reales. No hay nada real. Ella misma y todo lo que ve en realidad no existe o por lo menos no como ella lo creía hasta ese momento. Somos una creación de Dios pero no separada de él. Así, el universo entero es Dios mismo. Todo está en su propia conciencia. Ahí fue cuando entró al mar y pateó una ola, las lágrimas le caían por las mejillas, el viento y la arena le ardían en la cara. Quería pegarle una patada en el culo. Revelarse. Convertirse en una dolorosa espina de su corazón. -Lo que estoy pensando ahora ¿ también lo dirigís? -Dios ¿Por qué me torturás así? Enseguida le llegó la solución. La única forma de vengarse y liberarse de Dios es el suicidio. Era media tarde. Caminó un rato más por la playa y volvió a la casa completamente extenuada. 

jueves, 16 de agosto de 2012

Favor

¿Podrían dejarme algunos insultos?
Los sinceros son los mejores.
Prometo publicarlos.


Cambiando de tema, vi la última de Woody. No me gustó.

lunes, 6 de agosto de 2012

Medianoche

Siento que mi vida terminó. Que este tiempo es de alargue. De a poco todo concluyó. La vida de mi papá. Me quedé sin trabajo (no estoy diciendo que lamente el haberme quedado sin trabajo; pero es algo que hacía todos los días y terminó); mi relación con x (la que era) concluyó; violín: concluyó. Mi estado de ánimo es raro. A veces un poco deprimida, otras un poco triste o lo contrario… hay días en los que me siento un poco aburrida o apática. Mi estado de ánimo es mediocre. Una línea recta con pequeñas ondulaciones. Ahora lo pienso. Años atrás perseguía lo que los griegos llaman ataraxia. Un estado de tranquilidad, de serenidad que según ellos se parece a la felicidad. Puede que esté cerca de ese estado o que lo haya alcanzado. Pero no está bueno, no me siento cerca de la felicidad. Estuve casi un mes en la costa. Volví hoy. Comí rico. Caminé por la playa. Vi películas. Medité. Me colgué mucho mirando dos cosas. El mar y los leños del hogar consumiéndose.
O renazco de las cenizas o ya fue.