miércoles, 15 de noviembre de 2017

Minutos posteriores a la conversación anterior.

Iván está sentado en la cama y ella parada frente a él; más atrás, hay un espejo.
- ¿Querés saber cómo es la bombachita que tengo puesta? 
- Me muero de ganas.
Mis ojos enfocan los suyos. Soy directa y sin sonrisas. Para mí el sexo es algo serio. Me concentro. Me gusta estudiar a quien tengo enfrente. Son minutos genuinos. No los dejo pasar como si nada. Me saco la remera y empiezo a bajarme el pantalón; pero antes de quitármelo me doy vuelta para que me vea la cola y me toque (y para que me diga algo. Si quiere. Me gusta que me hablen. Pero tiene que suceder espontáneamente). Iván me pone la mano entre las piernas y quiero cojer directamente, sin previa. Se lo digo. Giro otra vez y me pongo encima. Me lo cojo. Acabo enseguida. La tarde es larga y pasan más cosas.

Conversación entre Iván y Sabrina

- che, pero no sabía que te copaban los tipos también jajaj
- No lo sé todavía... quiero probar. Vos cómo andás?
- Bueno, ni bien concreten algo quiero que me cuenteeessss. Como siempre. A veces me siento una perdedora. Después pienso que todos perdemos en ésta vida, sólo que a algunos se nos nota más que a otros... ¿Qué es ganar; qué es tener éxito? Suponéte que cuando te recibas te convertís en un filósofo estrella y llegás a ser muy reconocido y popular en determinados ámbitos; pero siempre puede venir alguien y decirte que cada vez que escucha hablar de filosofía le agarra un dolor de cabeza que le dura 10 días... 
- Claro, esa persona no estaría reconociendo mi supuesto éxito. El éxito es relativo... No se puede pretender contentar a todos... además siempre es importante cómo se siente uno consigo mismo
- Sí y no. Puedo estar muy contenta conmigo pero si es en soledad se trata de una felicidad incompleta... vivimos en sociedad y las cosas siempre se hacen para los demás también. Incluso aunque te encierres en tu casa y te niegues a salir y a tener algún tipo de conexión con los otros... vos sabés que ahí afuera hay un mundo y cualquier tipo de posición que tomes siempre es un mensaje lanzado al exterior.
-No entiendo adónde vas... 
-Quiero decir que en el caso de que quisiera ser exitosa no me conformaría con un éxito relativo. Porque eso puede ser todo para unos y nada para otros. Que para ser exitoso de verdad tenés que lograr hacer algo que nadie haga y que sea importante para todos. Algo que te convierta en alguien único. 
- Ah, bueno, bueno (risas) como qué Sabriiiiiii
- Nahhh, no sé, volar por ejemplo. SI alguien supiera volar por supuesto que podría decirse que esa persona "es" exitosa y no imagino a ningún hombre/mujer sobre la tierra que pudiera "arruinarle" su éxito expresándole lo contrario.
- ok...
- Que si es por pedir entonces pido todo y si no no quiero nada. Siempre que me hicieron la pregunta ¿y quién querrías ser si no fueras vos? Viste que hay gente que contesta... quisiera ser un águila, un árbol de la Patagonia, millonario... 
Nahhhh, qué mediocres, por favor!!! Yo quisiera ser Dios, perfecta, única... ser la causa de todo. Para pedir pedimos...
- ¿Querés cojer?
- Sí.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Presentaciones

Gerardo es lindo. A nosotros nos lleva varios años. Según nos dijo, para él también es algo nuevo ésto de intentar algo de a tres. Tomamos algo en un bar de Recoleta y luego nos invitó a su casa y fuimos. Nos quedamos varias horas conversando en su living. Tiene un departamento enorme y es muy buen anfitrión y relator de anécdotas. Todavía no pasó nada. Fue como un encuentro entre dos pero de a tres. De esos en los que no querés que pase nada en la primera cita para que no piensen "mal" de vos. Después, cuando nos despedimos, y quedamos en volver a vernos, nos dimos sendos besos no recatados y nos reímos. Por ahora estoy contenta. 

domingo, 29 de octubre de 2017

Mara e Iván

Hoy es jueves. Quedé en pasar a eso de las 21. No sé si vamos a salir; por las dudas quiero vestirme cómoda pero sexi. Estuvimos conversando de conocer a alguien y sumarlo. Queremos probar y ver qué onda. Prefiero que sea un varón. Iván dijo que sí. Me sorprendió porque pensé que su fantasía pasaba más por el clásico trío de un varón y dos chicas. Me pruebo algo de ropa y cuando estoy como quería agarro las llaves, algo de dinero y cierro la puerta de casa. Tengo unas 4 cuadras para llegar. Camino despacio porque la noche es agradable y estoy de buen humor. Voy contando las baldosas. Algo que hago desde chica. Dejo la mente en blanco y me pongo a contar. A medida que avanzo, con números y pasos, mi mente se mantiene inmóvil. Cuando empecé a meditar me di cuenta que siempre había entrenado mi mente para ello. Quizá sea por eso que, si me lo propongo, puedo concentrarme sin distracciones en medio de una batalla, o para hacerlo más real, de un embotellamiento, ponéle.
Mara e Iván tienen un pacto. Siempre serán amigos, siempre serán amantes. Se conocen desde el colegio secundario y aunque ambos, en diferentes momentos, mantuvieron relaciones importantes con otras personas, nunca dejaron de verse. Hace unos meses ella consiguió su primer trabajo como abogada en una empresa y alquiló una vivienda a pocas cuadras de la casa de él. Ahora se están viendo mucho más seguido que antes.

lunes, 23 de octubre de 2017

Gerardo- Algunos detalles.


Lejos está Gerardo de ser sumiso. Se propuso hace un tiempo el objetivo de aprender a obedecerse a sí mismo y para eso necesita ejercitar la obediencia y la paciencia (hacia/con otros). ¿Qué mejor que practicar con una persona que detesta? El jefe es un idiota considerable que cree tener un verdadero poder sobre él; algo que a Gerardo le produce un malestar que pone en peligro la continuidad de su plan. Dicho sea de paso, el morbo que toda la situación le genera es inmensamente considerable.

Hola

Ahora que pasaron unos días volví a leer lo que escribí y no me gusta. Paso de un lugar común al siguiente como si nada, todo el tiempo.
No voy a sacar los post para que me queden de recordatorio.
Más allá del resultado es una actividad que me entretiene. Tengo que aprender a reprimirme un poco cada vez que quiero decir algo tan trillado. Ocurre que eso le va a quitar espontaneidad a lo que escriba, pero el resultado final quizás sea mejor, no sé...
Estuve leyendo en internet algunos artículos acerca de los errores comunes al escribir. Por ejemplo leí que queda mal escribir adjetivos terminados en mente yo tenía 800 jajaj
Me enteré que el escritor novato suele escribir sobre sí mismo incluso cuando escribe sobre otros y que el escritor maduro escribe sobre otros incluso cuando lo hace sobre sí mismo. Ahora tengo ganas de quejarme mucho pero eso también es caer en un re contra cliché y eso es lo primero que NOOOO se debe hacer.

sábado, 21 de octubre de 2017

Paula - Algunos detalles


Como ya saben, mi papá Antonio, falleció hace unos días en un asalto. Con mi hermano tuvimos que ir a la morgue judicial a reconocer el cuerpo, de más está decir que fue un momento espantoso y aún no logro sacarme la imágen de mi viejo de la mente. Me vuelve al pensamiento durante el día, antes de dormir, cuando me despierto por la noche, ni bien me levanto a la mañana. Hoy hablé con Gerardo y me dijo que le sucede lo mismo. Fue muy traumático para ambos. Más allá de éste triste final me reconforta mucho saber que tuvo una buena vida y particularmente, éste último año, se lo notaba feliz, siempre contando nuevas anécdotas de los viajes en taxi. La policía está investigando, pero no nos han adelantado nada. Supongo que estarán chequeando las cámaras de la zona. Dijeron que se volverían a comunicar con nosotros si fuese necesario. Todavía no le conté a nadie que estoy enferma, con el asesinato de mi papá tuve mi mente en otro lado, y si bien mi estado de salud es malísimo, por el momento casi no tengo síntomas; aunque el médico dijo que una vez que comienzan a llegar es como una “catarata que no para”, así se expresó él, y paralelamente a éstos, el cuerpo comienza a debilitarse de forma acelerada hasta el deceso. No es matemática y no tengo fechas exactas, pero quiero arreglar varias cosas antes de que empiece a sentirme en verdad mal. Lo anoté en un cuaderno como para organizarme. Hablar con la gente que quiero es lo que voy a dejar para el final. Mientras sólo lo sepa yo, puedo, por momentos, seguir viviendo como si no pasara nada, y quiero darme ese gusto mientras pueda. Necesito pensar qué hacer con mis efectos personales; ejemplo: ropa; me voy a encargar de regalarla yo misma y sólo me dejaré una valija con lo necesario – como si me fuera de vacaciones. Notas, diarios íntimos, correspondencia, etc, no quiero dejar nada de eso, pero me apena deshacerme de todos esos recuerdos tan pronto. Creo que los pondré en una caja y los tendré conmigo todo lo que pueda; cuando advierta que “no puedo más” los quemaré. Los libros y mi guitarra se los voy a dejar a mi ex novio, el resto (tv, bicicleta y no mucho más) se lo puede quedar Gerardo. Quiero estar en casa todo lo posible, de hecho quisiera no tener que internarme. Como mi decisión es dejar que la enfermedad avance, el tratamiento que voy a necesitar será sólamente paliativo. Tengo ahorros con lo que posiblemente contrate a alguna enfermera que me ayude a evitar dolores y sufrimientos innecesarios, aunque tampoco quiero estar completamente medicada; más bien lo más lúcida posible – ésto último debo hablarlo claramente con la enfermera y familiares para asegurarme que van a respetar mi solicitud. Creo que luego, lo único que restaría sería el detalle macabro de qué quiero que hagan con mi cuerpo – todavía debo pensarlo- porque ninguna de las tres alternativas – cremación; nicho o tierra- me convencen. ¡Cualquiera es horrible! Pero posiblemente elija tierra, para que puedan llevarme flores (no es lo mismo que las depositen en la tierra a que las dejen en el florerito deprimente del nicho) y me gustaría que de vez en cuando alguien lleve una copita de champagne o un vasito de whisky y lo derrame sobre la tierra, me parece un lindo presente. El velorio también quiero dejarlo organizado: música, comida, bebida e invitados. Lo de los invitados es importante porque no quisiera que aparezca alguna persona con la que siempre me llevé mal, a darse una vuelta. Eso, de ninguna manera. También debo hacer un listado de, ya saben, la típica lista de las cosas que me gustaría hacer antes de abandonar éste mundo y hay una… hay algo que siempre quise hacer y nunca me animé y me encuentro en el momento crucial de “es ahora o nunca”, pero no se los puedo contar porque es algo muy privado y me da vergüenza.

jueves, 19 de octubre de 2017

Gerardo Planes

Gerardo siempre tuvo una relación distante con Antonio; ahora que veía a su padre muerto se arrepentía de no haber “arreglado” esa relación a tiempo, de no haberlo abrazado para decirle lo mucho que lo quería, de no haber llegado a conocerlo como "ahora" hubiera querido hacerlo. La muerte de un padre es terrible y sólo puede aceptarse, no superarse. Esa enseñanza se la dejó el fallecimiento de Marina, su madre, ocurrido hace ya varios años. -Es una ausencia que genera un sentimiento de orfandad profunda, aunque al mismo tiempo libera, no sabría decir bien de qué. Es un mal pensamiento. No sé si las demás personas vivirán la muerte de sus padres de ésta misma manera. Le había confesado a Paula en una oportunidad. Paula, su hermana gemela y alguien en quien él confía. Con ella, me siento seguro, es mucho más fuerte que yo y más sabia. Escucha mis planteos, a veces infantiles: - Yo creo que la "fórmula" para no pasarla mal en la vida es prácticamente no preocuparse por el presente y desde luego, no preocuparse en absoluto por el futuro. Si sucede un desastre no sentirse mal porque si nosotros no somos capaces de hacernos sentir mejor, tampoco es un mal para siempre porque un día nos vamos a morir. De lo que nosotros no podamos liberarnos un día nos va a liberar la muerte. Así que ya está. No hay que preocuparse por nada y listo ¿No te parece?
Pero ahora estaba velando al padre y recordó lo que había pensado acerca de éste momento años atrás; que no le iba a doler tanto porque después de la muerte de su madre ya había comprendido de qué se trataba. Ahora no estaba seguro de la veracidad de ese pensamiento y tampoco quería entretenerse mucho pensando y pensando, más bien quería mantenerse en el momento presente y sin distracciones mentales que lo evadieran – porque pensar siempre es evadirse- y mirar a su papá. Sabía que una vez que finalizara el velorio no iba a poder verlo más.
Luego del entierro, se fue a su casa y se acostó a dormir, antes se duchó y pensó en comer algo, pero tenía un agujero en el estómago y se acostó directamente. Se acordó que tenía que pensar qué iba a hacer con su trabajo porque estaba teniendo un “problema” con su jefe. Las lágrimas le saltaron de los ojos y lloró unos minutos, más tarde se quedó dormido. El despertador no lo puso porque al día siguiente tampoco iba a ir a trabajar.
Ésto sucedió una hora antes de que le avisaran de la muerte de Antonio:
-Gerardo ¿podés venir? Se escuchó la voz de López. – Pasá, cerrá la puerta. ¿Tenés el informe? Tengo que presentarlo en la reunión de esta tarde y antes quiero leerlo. Lo necesito para las 14, a las 16 es la reunión.
- Agrego las ventas de los últimos días, le doy una mirada general y te lo traigo. Gerardo hizo ademán de irse y López le indicó que se acercara levantando la mano y moviendo los dedos; sin pronunciar palabra. Cuando Gerardo estuvo al lado, López lo agarró del pelo y tiró hacia abajo. Él se agachó; cuando apoyó las rodillas en el piso le bajó el cierre del pantalón. En ése momento, lo miró a los ojos y bajó la vista. Los movimientos los tenía calculados. López estaba duro.
– Tomátela toda bebé. Le dijo el jefe.

Gerardo hizo lo pedido y después se fue a terminar el informe.

martes, 17 de octubre de 2017

Antonio Planes

Antonio, padre de Paula y Gerardo, se jubiló el año anterior. Aunque ya estaba un poco viejo, conservaba las ganas de vivir y de que le pasaran cosas nuevas pero sabía que quedándose en su casa era bastante difícil que eso sucediera entonces se tomó un tiempo para pensar en cómo y en qué iba a gastar su futuro y sus ahorros. Como siempre fue muy organizado y meticuloso en lo que emprendía, desde la primera mañana de jubilado se puso “manos a la obra” para llevar adelante su plan, haciéndole honor a su apellido. A los 20, cuando su padre, que fue un cabrón, lo echó de su casa, trabajó algunos meses como taxista, así fue como conoció a la que después fue la madre de sus hijos, arriba del taxi. Siempre se quedó con la impresión de que ella había sido un tanto “rapidita” pero era tan simpática y linda que a Antonio se lo metió en el bolsillo tan pronto que una cosa llevó a la otra, la otra a la siguiente  y un mes después ya estaban viviendo juntos. Ella le juró mil veces que nunca había hecho algo así antes y un poco lo convenció y otro poco a él no le importó, se había enamorado perdidamente. Ese mismo año nacieron los gemelos y Antonio dejó el taxi y comenzó a trabajar en una empresa en la que a fuerza de voluntad y esfuerzo fue haciendo carrera hasta que consiguió que lo designaran jefe de la sección de expedición. Cada tanto le gustaba recordar ese tiempo en que vivió como taxista y pensar en qué hubiera pasado si el azar lo hubiera conducido por distintos caminos. Con añoranza y la palabra  aventura escrita en la mente, se levantó temprano, desayunó y luego visitó un par de concesionarias. Unos días después ya tenía su autito y había empezado los trámites para la licencia, la guía de las calles de la ciudad (aunque ya se las sabía casi todas) la venía repasando hacía un tiempo.
De lunes a viernes, salía con el taxi alrededor de las 10 de la mañana y el último viaje lo tomaba a eso de las 6 de la tarde ya volviendo para su casa en Flores. Para almorzar tenía 4 ó 5 lugares fijos repartidos en la ciudad y a los que acudía en función del punto de la ciudad en el que se encontrara, los mozos lo atendían enseguida porque ya lo conocían, Antonio era amigo de todo el mundo. Arriba del taxi, estaba siempre de buen humor e intentaba entablar conversación con cada uno de los pasajeros; si lograba que le contaran alguna historia interesante, cuando llegaba a su casa la anotaba en un cuaderno como recuerdo. Tan contento estaba con sus nuevos menesteres que hasta había pensado en regalarle pequeños presentes a sus pasajeros pero la idea le parecía exagerada y pensaba que lo podían tomar por un loco o por un excéntrico. Conoció de manera íntima a las pasajeras Raquel y Marta con dos meses de diferencia cada una. Con ambas todo fue bien pero no hubo segundas citas y tampoco era su intención, así como estaba se sentía muy satisfecho y si ya le funcionaba de una manera para qué introducir cambios, se convencía a sí mismo.
Era el 10 de abril y si bien ya había comenzado el otoño, los días todavía eran algo calurosos. El primer pasajero subió sobre la Av. Rivadavia y fue un viaje corto y silencioso, entonces Antonio ponía la radio bajita, cuando no podía conversar le gustaba escuchar algún tango. Buenos Aires y el tango se llevaban bien, igual que él con su taxi.
Unas cuadras más adelante, ya llegando a Caballito le hizo seña para tomar un viaje una pareja de novios. Resultó que era un asalto. El sabía que podía pasar y su idea – lo tenía pensado de antemano- era darles toda la recaudación para evitar problemas y terminar con el asunto lo más rápido posible y así lo hizo cuando a las dos cuadras de subir le dijeron “estacioná en la esquina y danos toda la guita” la que habló fue la mujer; Antonio estacionó y les entregó la billetera, cuando la pareja se bajó el tipo sacó un revolver y sin que mediara una palabra le pegó un tiro en el estómago que lo mató en el acto. La pareja se fue corriendo y Antonio quedó en medio de un charco de sangre inclinado sobre el volante del taxi.

Esta vez, la mano del azar no jugó, como había ocurrido 40 años antes, a favor de Antonio.

domingo, 15 de octubre de 2017

Paula Planes

Ayer me dieron los resultados que esperaba y resulta que sí, estoy enferma. Enferma terminal. Aún no se lo conté a nadie. Familia, amig@s, ex novio... nadie lo sabe. Quizá suene raro, o puede que sea más común de lo que imagino, pero me da pena por ellos. Una noticia así, para la gente que te quiere, es como una especie de interrupción en sus vidas; una interrupción por la que se filtra tristeza, desconcierto, vacío, preguntas que uno no quiere hacerse, y sobre todo, un recordatorio de lo que algún día le pasará a ellos. Me hace sentir un poco culpable darles ésta noticia. Transformarme por un tiempo en quien les recordará lo que la mayoría pretende olvidar. Será temporario; lo que suele suceder es que el día que la persona enferma por fin fallece los seres queridos tardan un tiempo en hacer el duelo hasta que, por fin "curados", retoman su vida, sus actividades. Vuelven a olvidar que un día morirán, hasta que un nuevo familiar o amigo cercano se enferme y les interrumpa la vida otra vez. Me siento una especie de villana que tiene en sus manos el poder de detenerles la vida. ¿Lo hago hoy? ¿Mañana? Son mezquinos mis pensamientos pero debo ser benevolente conmigo; al fin y al cabo la que va a morir soy yo. Y no pienso hacer ningún tratamiento. El médico me lo sugirió porque cada organismo reacciona de una forma diferente y la esperanza es lo último que se pierde y blablabla. Pero el cáncer, casi no puedo escribir ésta palabra horrible, por lo general, es un certificado de muerte. Es triste morir; pero jóven, no deja de tener su atractivo. Siempre le tuve horror a la vejez, a mirarme en el espejo y verme vieja, arrugada, con el cuerpo deformado por los años. Ahora, de una trompada, me saco esos miedos de encima, nunca voy a llegar a verme así, abandono éste mundo apenas un tiempo antes de envejecer y con mi glamour intacto. Hasta se podría decir que la muerte está a punto de rescatarme de ése horror que es envejecer. Pero no me crean tan superficial (aunque un poco lo soy, para qué negarlo – sobre todo a ésta altura) como para recibir mi fallecimiento como si de un rescatista se tratara por el sólo hecho de no querer envejecer. No. Hace un tiempo que en secreto la esperaba y quizá por eso llegó, soy de las que piensan que el cuerpo posee inteligencia. La deseaba. No es que esté en contra de la vida pero tampoco estoy a favor de ella. Cometí varios desaciertos en todos estos años de estancia en la tierra y para ser franca no sé cómo podría arreglarlos. Si ocurriera un milagro que me permitiera volver a los 20 años, volvería a cometer los mismos errores, ni más ni menos. Soy lo que se llama una “cabeza dura” y en mi defensa debo decir que siempre viví en consonancia con mis pensamientos y todo lo que hice fue hecho como no podría haber sido de otra manera. Esto es así y tiene su lado bueno y su contrario. El primero es que viví honestamente el segundo es que esa honestidad me llevó a cometer infinitos errores. Como sea, ya es tarde para arrepentirse. Tarde porque me voy a morir y si no fuera así, tampoco sé cómo arreglarlo. Tengo aún más motivos para no estar triste por las nuevas. Hace un par de años siento que lo mejor de mi vida ya fue vivido y lo de después es cuesta abajo. No es sólo un pensamiento. Lo que se supone es una mala noticia, para mí representa una liberación. En un par de meses no estaré más. Sólo permaneceré en el recuerdo de algunas personas que me han querido. 
Todavía debo pensar en los detalles de mi despedida.

jueves, 25 de mayo de 2017

Consulta

Hola, quisiera saber si alguien aún entra a éste blog. Es que me dieron ganas de comenzar a escribir otra vez pero quiero saber si hay alguien del otro lado.

No es necesario que dejen un comentario con que digan "presente" ya alcanza, gracias.
S.