domingo, 14 de octubre de 2012

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Comenzar a trabajar -otra vez- alteró completamente mi estado de ánimo. En la oficina me muestro con buena onda y feliz. Una postura fingida. Ni bien salgo, a las 18, me encuentro como realmente estoy, con cara larga y mal humor. El día perdido. Llego a casa re cansada. Ahora pienso. Todo el tiempo en el que me leyeron quejándome en el blog, en realidad estaba perfecta. Sí, sé. Si tuviera un accidente la semana próxima y quedara paralítica pensaría que hoy soy feliz. La conclusión es que independientemente de cómo se sienta actualmente, siempre se puede estar peor.
Jaaaa qué carácter de m.... tengo.

6 comentarios:

Elcaligrafista dijo...

Claro Sabrina... todo es relativo (Eistein tenia razon en eso)

mi beso... y que vaya siendo leve si se puede.

Gonzalo dijo...

No te preocupes. Ya vendrán tiempos mejores.

JLO dijo...

sos mujer! jaja, no te enojes... pero eso explica un poco todo también...

una oficina a veces es lo mas aburrido del mundo, tenes razón en eso... lo digo por experiencia...

a caretearla menos y ver que pasa... salu2

José A. García dijo...

Cuando nos damos cuenta que la rutina no es lo que pensamos que era, y es sólo eso, rutina, nos arruina muchos momentos, perdemos muchos días.

Saludos

J.

efa dijo...

lo mejor para vos en este trance...El desdoblamiento no funciona en la oficina ¿no? :)
Al principio, cuando mediataba acostado me dormía como un lirón.

Sabrina dijo...

jaaaa! qué copado si pudiera desdoblarme en la Oficina jajajajajajaj