sábado, 24 de marzo de 2012

Relato ...

... de ésta mañana.
Como siempre al despertarme, me quedo una hora más en cama hasta finalmente levantarme. Pienso en comprar pan para hacer unas tostadas y desayunar en mi cuarto. Temprano. Así después estudio violín. Voy a la panadería ( a cuadra y media de casa) y uuppssss estaba mi noviecito de la infancia. El que a la temprana edad de once años (él un año menor que yo) me enseñó a dar besos con lengua. Hacía mil que no lo cruzaba y le pregunté si estaba viviendo por acá. Dijo que no. Y no pude saber qué hacía en la panadería de mi barrio. La panadera lo conocía porque le dijo algo llamándolo por su nombre y él le contestó. Si me preguntan qué le dijo y qué le contestó no tengo idea. Porque me agarró un acceso de timidez (que en mi caso puede llegar hasta la estupidez). Y me puse a mirar fijamente cómo es que la otra panadera iba llenando la bolsa de nylon que tenía en la mano con el cuarto de pan que pedí. Tenía puestos los shorts de jean que usé durante todo este verano. Creo que en un momento tomó distancia y me miró un poco. Fue sólo una sensación mientras miraba fijamente la bolsita. Fueron dos minutos y nos despedimos con un abrazo. Fue raro. Hoy es un extraño. En mi infancia fue muy importante. Nos dimos sólo 5 besos. Lo recuerdo porque los conté. Los dos éramos novios pero no hablábamos entre nosotros. Era lo que decíamos y lo que éramos. Siempre estábamos en compañía de los demás chic@s del barrio y cada tanto, antes de que me llamaran a cenar nos dábamos un beso y nuestros amig@s vigilaban que no nos viera nadie. Por eso es que recuerdo cuántos fueron. Porque fueron muy pocos. Después entraba corriendo por el pasillo de mi casa con una alegría y un amor en el corazón enormes.
Cuando volví a casa encontré a Rita (la gata) llorando en la puerta. Puse su alimento en un platito y preparé mi desayuno. Estuve leyendo dos horas. Después tuve sueño y pensé "voy a intentar hacer esto de dormirme con conciencia". Me acosté. Hay que relajarse e intentar dejar la mente en blanco. Perdí la concentración pensando en este post que estoy escribiendo ahora. Cuando lo advertí, pasó un avión, sonaron las campanas de la iglesia y se disparó la alarma de un auto por segunda vez en la mañana. Me levanté otra vez. Después de escribir este post tengo que estudiar violín. Sí o sí. Más tarde, necesito salir a comprar un jean.

6 comentarios:

Gonzalo dijo...

¿Que loco no?

Cocorastuti dijo...

Me gustó, ¡ojalá fuera verdad...! Tu foto de inicio es genial, pero en vez del dibujito manga japones debias estar vos sobre la mesa: sería genial....!!!

Antevasin dijo...

Muy bueno. Me encantan los relatos de la vida normal.
Gracias.

César dijo...

"Como siempre al despertarme, me quedo una hora más en cama hasta finalmente levantarme."

Me acaba de pasar hace un rato como en casi todos los Domingos.

Vi tu sugerencia en el post de los herejes.

Saludos!!

efa dijo...

Un hallazgo eso de contar besos. en algún momento te lo robaré para mis narrativas :P

A mí me da algo escozor cruzarme con amores de la infancia y sentirme, como bien dijiste, un extraño.

Salut!

Tom dijo...

Eso pasa por salir en short, te encontras ex noviecitos. Si salis en tanga te proponen casamiento.