sábado, 10 de marzo de 2012

Nosotros

Qué pobre, ingrato, triste. Expresarnos con palabras. Son tan insuficientes.


Cada vez que hablo.
Cada vez que escribo.
Siento que miento.

Cuando era chica pasaba tiempo pensando en revelarme ¿contra quién? y dejar de hablar. No sabía por qué pensaba en eso.

¿Intuición?

Me hice más grande y alguien me contó que un filósofo antiguo –Heráclito- en un momento de su vida, por decisión propia, dejó de hablar. Sus últimos días, sólo se comunicaba moviendo un dedo.

Flasheé.

Para esa mismo época comencé a leer a Nietzsche, muchos de sus pensamientos me gustaron, éste viene al caso, lo parafraseo: "Palabras y sonidos tienden puentes ilusorios entre lo eternamente separado (es cuando la ilusión miente del modo más bello) ¿Cómo puede haber un fuera de mí? El abismo más pequeño es el más difícil de salvar."


Nacemos solos. Vivimos solos. Morimos solos.



¿Tan horroroso es el mundo?


¿Y el cuerpo?
¿El cuerpo es inteligente?
¿Los cuerpos piensan?

5 comentarios:

Gonzalo dijo...

Los cuerpos tienen una inteligencia que le es propia y que el ser humano, sin querer queriendo, se ha entrenado para ignorar permanentemente.

Doctor Kaos dijo...

El cuerpo también miente, pero en un idioma tan violento, tan avasallante, que es casi imposible no creerle. El tiempo ayuda a analizar su discurso de otra manera. Miente en pasado, pero jamás en presente.

keithmoon dijo...

el magro efecto del significado de cada palabra es como la guía que solo pretende darnos una pista que se transforma en falsa cada vez que va de una persona a otra…

hola sabrina...
espero no aclarar las cosas....!

keithmoon dijo...

bueno, la realidad la construimos con la mente...y esta bueno...podemos ir muy lejos...pero muuuy lejos...

Lauro Digifico dijo...

La carne nunca miente. De hecho, tiene cierta compulsión por delatar la verdad. Es imposible negar la verdad detrás de una erección o una enfermedad psicosomática. Las palabras, en cambio, siempre son mentiras porque siempre son metáfora de algo perdido cuando nos bajamos de los árboles.