viernes, 30 de marzo de 2012

Pipi, un sueño y yo

Mi prima pipi es más que un capítulo en mi vida. La llamábamos "pipi" porque todas las noches se hacía pis en la cama. Y esto es algo que ocurrió hasta que pipi tuvo doce años. De cinco hermanos, la única mujer. Era muy llorona y escandalosa y mis primos la volvían loca. Por ejemplo:
Pipi miraba tele: Mis primos pasaban por detrás en fila india y cada uno le tiraba el pelo hasta que la silla y pipi caían al piso.
Ella es morocha. Le cantaban la canción del chocolate "tubi". Cuando llegaba la parte "vos sos bañada en chocolate" pipi estallaba. Entraba en tal estado de impotencia y rabia que se dejaba caer al suelo como una loca posesa: pegaba patadas al aire, gritaba y se tiraba del pelo ella misma. A puro llanto.
Los adultos la retaban por "lunática y desequilibrada".
Cuando el clima era bueno y no había peleas ni lágrimas nos íbamos a jugar al patio. Entonces pipi y yo nos parábamos en la mitad del parque con los brazos levantados y estirados hacia los costados (imitando a Jesús en la cruz). Mis primos se ponían en fila y el juego consistía en tirarnos coquitos a nosotras. Sólo en el cuerpo. En la cara era peligroso. Mis primos estaban encantados. Nosotras estábamos encantadas. En ese juego había algo que nos gustaba a todos.

Ninguno de ellos pasó el primer año de la secundaria y abandonaron el colegio y no hacían nada en todo el día.

Unos años después, los seguía viendo pero no tanto como antes. A los dieciséis tuve una pelea con mi familia y fui a vivir un tiempo a la casa de mis primos. Pasé con ellos dos meses.
Era vacaciones y no iba al colegio. Pipi ya tenía dieciocho y cuando me vio con el bolso se puso tan contenta que en un arrebato de alegría me abrazó (subiéndome en el aire) y me dio un beso entre mis dos "ya saben".
-"Mmmmmm" pensé yo.
Por la tarde, venían sus amigas. Primero estábamos en el living. Al rato se encerraban en uno de los cuartos a matarse y me llamaban.
- ¡Saabrii  naaaa (risas) Saabriiii veeenííí (carcajadas al unísono). Media hora después, volvían despeinadas y con los cachetes colorados. Alguna, intentando parecer seria, preguntaba por qué no había ido cuando me llamaron. Yo miraba la tele.

A mi prima hace varios años que no la veo. La evoqué, por un sueño que tuve. No fue con pipi. Pero algo me la recordó. El sueño fue así:
Yo estaba internada en una clínica y venía a atenderme una enfermerita hermosa.
- ¿Cómo te sentís?
- Me duele un poco la cabeza y la panza.
Ella no me cree y me doy cuenta.
- ¿Y el violín?
Con creciente asombro contesto: - ¿leés mi blog? En realidad no me duele nada. Sólo estoy un poco deprimida.
Cuando le pregunto si lee mi blog, está acostada en mi cama. Me mira con ojos grandes.
No pienso dos veces. Me aprovecho de la situación y de la rubiecita.

6 comentarios:

Gonzalo dijo...

Jaja, pobre pipi, como las torturaban de chicas.

Y la enfermerita... ¡Mon deu! Hace rato que no se aparece una rubia en mis sueños. xD

Tom dijo...

No te creo nada.

Diego dijo...

El que sueña y no convida tiene un sapo en la barriga.

el mismo de recien dijo...

yo tampoco le creo, pero desde cuando estamos hablando de credibilidad?

a bradbury tampoco le creo, ni a poe, ni a borges: mirá si emma zunz iba dar tantas vueltas para vengarse del tipo...

efa dijo...

No hace falta creer, ni siquiera se trata de "creer".
Bienvenido que te aproveches...

Salud mujer!

César dijo...

El sueño se completaba si sonaba Phantom Limb de The Shins de fondo.

Saludos.