viernes, 16 de marzo de 2012

amor

Enrique lo clavó en la garganta.
Lo sostuvo un momento. Luego, comenzó a moverlo.
Hacia atrás.
Hacia adelante.

Cuando Irene sintió un dolor punzante, abrió los ojos.
No alcanzó a decir una palabra.
Y murió.

Enrique está fascinado. Eufórico.

Y Feliz.

***

Suda el cuerpo de Irene.

Sus ojos lindos (miran) en el aparador de estilo.

***

Es hermoso para morir.

7 comentarios:

Gonzalo dijo...

Nice!

Lucas Fulgi dijo...

Que escena!

Lauro Digifico dijo...

Vos tenés un arte, una vocación para la novela negra que rebalsa lo que sea que escribas.

Sabrina dijo...

Lauro! gracias!

keithmoon dijo...

me dolió ..un poco...hay algo que no concuerda con mi violencia actual...
no es necesario que saques las armas ...efectuas los disparos desde el mismo corazón...

Yoni Bigud dijo...

Intensas líneas las suyas. Muy bueno.

Un saludo.

Diego dijo...

Ay, este Enrique!