lunes, 27 de febrero de 2012

Hoy

Parece una maldición. No puedo irme de casa. La casa donde nací. Donde vivieron mis abuelos. Mi tío. Cuando era niña. Mi papá que ya no está. Mis hermanas que tampoco. Por otras causas. Cuando era chica éramos una familia. Quedamos pocos. Otros, se fueron para siempre. 
Quedó la casa. 
Vieja. 
Casi vacía. 

4 comentarios:

Gonzalo dijo...

Aceptar separarnos de un pasado donde hubo amor y buenos momentos siempre cuesta, pero es necesario soltar para que nuevos momentos lleguen.

Lauro Digifico dijo...

La sensación de paraíso perdido que a veces tanto duele.

Anónimo dijo...

No usemos los blogs para mostrar cómo vivimos y sentimos. Usemos los blogs para crear a partir de lo que vivimos y sentimos. Parece lo mismo pero no es, Sabrina. Un beso. Luis, de suspendelviaje.

efa dijo...

a veces los lugares más queridos son sólo materialidad sin los de nuestra entraña.
Un post sentido mujer!