miércoles, 14 de diciembre de 2011

Tarde

Me despedí con un beso y salí de su casa. El clima es horrible. Lluvia fina y copiosa, faltan menos de diez días para el verano y la temperatura no es baja. Las 20 cuadras hasta la estación de trenes las hago a pie. No estoy apurada por llegar a casa, además, desde que soy una desempleada casi sobra el tiempo. Camino tarareando canciones e imaginando cómo es que algunas personas me escucharán con la boca abierta el día que aprenda a tocar bien el violín. Las 20 cuadras pasan volando y ya estoy en la mugrienta estación de trenes haciendo cola para sacar el boleto y con los pies llenos de barro. Calzo ojotas y en el trayecto pisé varias baldosas flojas. Abrazada a mi cartera subo al tren. La semana anterior me robaron, intento evitar otro episodio desagradable. Cuando estoy por llegar a la estación en la que debo bajar me entero que el tren es rápido y debo seguir hasta la estación siguiente. Una pasajera me dice que lo anunciaron por parlante algunas estaciones antes pero voy tan entretenida pensando en el violín que no escucho nada. Bajo en X y aún sigue lloviendo. Tomo un bondi que me deja a 2 cuadras de casa. Al llegar y mientras espero que la compu encienda busco entre viejos libros de la biblioteca la mitad de un señalador que perdí hace más de 15 años y que pienso que algún día volveré a encontrar. Suena ridículo. Todavía no entiendo cómo o dónde se perdió.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Ensayo de orquesta

Hoy al mediodía fue el ensayo. La semana próxima hay muestra de alumnos de fin de año. Junto a una veintena de personas toco dos pequeñas obras de Mozart y un Minuet de Beethoven. Se supone que son bastante más simples de lo que ya puedo tocar. Las obras me las dieron hace unos días y en clase no las ensayamos nunca. Todo se tocaba infinitamente más rápido a como yo lo estudié!! Fui un desastre. De verdad. Me perdí un montón de veces y tuve que parar... toqué cualquier cosa. Intenté disimular tocando bien piano, como somos muchos... pero la gente que tocaba al lado mío (no conocía a ninguna de esas personas) seguro se dio cuenta! Además de volver a desanimarme siento verguenza! El resto del día lo dedicaré a torturarme y mañana - más tranquila- a estudiar.

¿Y el calor que hace?
¿No es como para volver loco a cualquiera?

viernes, 28 de octubre de 2011

En estos días

No estoy aprovechando el tiempo como pensaba. Aunque sí, estudio violín casi todos los días. Y sigo yendo al conservatorio una vez por semana- de onda- porque no estoy formalmente anotada.  El año próximo, sí. Creo que con las pilas que corresponderían al caso, en dos años podría terminar la carrera en el conservatorio. Era parte del plan, no? primero quitarme el tema del laburo de encima (y ya les iré contando - aunque todavía no sé bien que haré, pero no quiero volver a laburar- a no ser que me ofrezcan algo imposible de rechazar - y no creo que eso suceda!) y luego hacer algo con violín - seriamente. En fin. Algo que me guste. Algo que me permita sentir que por alguna razón me levanto todos los días, que todo no se reduzca a una explicación física y chau.
Me siento presionada y como emboludizada (no sé si fueron los cuatro años de oficina que me enajenaron) todavía no siento lo que pensé que sentiría el día que dejara de trabajar.
Ahora que - en estos días, al menos- soy libre- no puedo evitar recordar estos versos que parafraseo:
¿Libre te llamas a ti mismo?
¿Libre de qué?
¿Que importa eso a Zaratustra?
Tus ojos deben anunciarme con claridad: ¿Libre para qué?
¿Puedes prescribirte  a ti mismo tu bien y tu mal?
¿y suspender tu voluntad por encima de ti como una ley?
¿Más, eres capaz de ser asesino?
¿Conoces ya, hermano mío, la palabra "desprecio"?

viernes, 14 de octubre de 2011

Primer post (again)

Estimados amig@s acá estoy nuevamente con novedades que iré posteando con el correr de los días. Antes que explicaciones - para quienes me conocen - les cuento la gran noticia. Hace más de un mes fuí echada de mi trabajo. Alegría. Como podrán imaginar. Quiero aclarar que mientras escribo este post me encuentro bajo los efectos del alcohol. Alegría. Retomé mis clases de violín y no pasa un día sin que me entregue a su estudio. De todas formas, mis días - estos últimos- transcurren sin más ni menos. Quizás no vuelva a trabajar en una oficina nunca más. Siempre imaginé que llegado ese momento mi ánimo sería de euforia total y no es así. Como siempre. Algo falta. Ya les iré contando. Por lo pronto, Buenas noches. Me alegra estar con ustedes otra vez.
Sabrina.